Skip to main content
¿Cómo influye nuestra alimentación en nuestras emociones?

¿Alguna vez te has preguntado si lo que comemos está relacionado con cómo nos sentimos? ¿O si nuestras emociones pueden influir en nuestras elecciones alimentarias?

Desde una perspectiva holística, tiene sentido considerar que existe una interacción entre nuestra alimentación y nuestro estado emocional. Después de todo, nuestro cuerpo físico, energético, mental y emocional están interconectados de manera intrínseca.

Desde un punto de vista más científico, se ha demostrado que los alimentos que consumimos pueden tener diferentes efectos en nuestra digestión y en nuestro sistema nervioso. El consumo de azúcares refinados puede provocar una rápida elevación de la glucemia (G), seguida de una caída brusca (hipoglucemia), lo que puede generar la necesidad de consumir más azúcar para compensar (NCBI, 2016; Healthline, 2023). Además, la ingesta de azúcar puede desencadenar la liberación de dopamina (DA), un neurotransmisor asociado a sensaciones de recompensa (NCBI, 2017; Healthline: ¿Es el azúcar una droga adictiva?).

Si este patrón se repite de forma regular y en exceso, puede conducir a la adicción y afectar negativamente nuestras emociones, contribuyendo a la ansiedad, la depresión y la baja autoestima, así como a problemas físicos como enfermedades cardiovasculares y diabetes (NCBI: Dietary Sugars and Health—A Review of Evidence, 2017).

Entonces, ¿qué viene primero? ¿Nuestras emociones influyen en nuestros hábitos alimentarios o viceversa? En realidad, ambas cosas pueden influirse mutuamente y crear un ciclo difícil de romper (NCBI, 2015).

Por un lado, es posible que recurramos a los alimentos azucarados como una forma de calmar nuestras emociones o llenar un vacío emocional (Healthline: Comer emocionalmente). Por otro lado, el consumo excesivo de azúcar puede afectar a nuestras emociones y a nuestra salud mental (NCBI, 2017).

Hoy en día, vivimos en una sociedad en la que el azúcar está omnipresente en nuestra dieta y está en alimentos que no nos imaginamos (SinAzúcar.org), y es fácil caer en la trampa de consumirlo en exceso sin ser conscientes de sus efectos negativos.

Por eso, cualquier persona que esté en un proceso de crecimiento personal o que simplemente quiera mejorar su bienestar emocional, puede beneficiarse de explorar la relación entre su alimentación y sus emociones.

A través del acompañamiento terapéutico gestáltico, podemos tomar conciencia de nuestros hábitos alimentarios, explorar qué emociones pueden estar influyendo en ellos y aprender a desarrollar una relación más saludable con la comida.


📚 Fuentes y lecturas recomendadas

2 Comments

Leave a Reply